17 de mayo de 2022.- ¿Qué sería del cine sin la moda? Desde el principio de su historia, el vestuario ha sido una herramienta clave en el desarrollo de las tramas de cine y TV

Después de la Primera Guerra Mundial, la influencia de la gran pantalla en los gustos y tendencias sociales aumentó. Hay ejemplos clásicos de cómo el cine influye en nuestra forma de vestir, como fue Casablanca, donde Bogart y Bacall lucieron vestidos que rápidamente se pusieron de moda. El cine va más allá de la pantalla, envolviéndonos con su magia y estética.

La academia concedió su primer Premio Oscar al mejor vestuario en 1948 a la película Hamlet en la categoría de blanco y negro y a Juana de Arco en la categoría de color. 

Si una película merecía el Oscar por mejor vestuario es, Lo que el viento se llevó de Victor Fleming, aunque por aquél entonces todavía no existía esa categoría en 1939. Durante 4 horas la película, se presentan atuendos que no solo estaban excepcionalmente confeccionados, sino que reflejaban exactamente lo ocurrido en la película. El vestuario fue diseñado por Walter Plunkett, unos trajes que reflejaban la lujuria y pobreza de la época, desde la recreación de los uniformes y los decorados, hasta los pomposos vestidos. En esta ocasión, el vestuario cumple su función: representar la trayectoria de los personajes. Un ejemplo de ello lo vemos en Scarlett, con vestidos alegres y vaporosos al comienzo de la trama antes de la guerra y su evolución a una estética empobrecida.

Uno de los vestidos más recordados de todos los tiempos viene del cine, y es un caso curioso, irónicamente podemos recordar fácilmente el vestido blanco de Marilyn Monroe pero no en qué película lo utilizó; La tentación vive arriba, 1955. Su creador fue William Travilla, quien confeccionó el vestuario de la artista en ocho películas. El modista lo describió como “una prenda cool y limpia en una ciudad sucia”. Es innegable que el vestido ha traspasado la pantalla y los años, volviéndose un ícono en la historia del cine y la moda. 

Continuando con iconos, no podemos dejar de mencionar a Audrey Hepburn en el espectacular vestido negro de Givenchy al frente de la vitrina de Tiffan’s en la película, Desayuno con Diamantes. Su sencillez y elegancia traspasó las fronteras, en una época en la que revolucionó la silueta de la mujer, más sobria y estilizada que la de Hollywood. No fue coincidencia que Hubert de Givenchy vistiera a la actriz en la película, ya que ella fue quien lo solicitó, cuando firmó el contrato del film.

“Grease” es la pura representación de pandillas, coches, bailes de instituto y estética rock de los años 50 americanos. Los diseñadores de vestuario fueron Betsy Koz para las mujeres y Bruce Walkup para los hombres. Lo más destacable del guardarropa de Grizzly, y lo que define la mayoría de las tendencias de la moda, es la transformación de Sandy de «chica buena» a «chica mala». El icónico y muy recreado conjunto negro de cuero de “Sandy” no tiene marca de diseñador, fue una aportación de la misma actriz, Olivia Newton-John. A pesar de no estar nominada a los Premios Óscar por mejor vestuario, los años le hicieron justicia, encabezando listas de mejor vestuarios del cine por más de 35 años.

Desde la combinación del blazer negro con camisa blanca y vaqueros, hasta el vestido rojo para la ópera, el vestuario diseñado por Marilyn Vance para Pretty Woman en 1990 es uno de los más memorables en el cine. Sin embargo, el atuendo más llamativo y representativo de la película es el vestido azul y blanco con las botas por encima de la rodilla que viste para ir de compras. Vance se inspiró en un traje de baño que tenía ella misma en los años 60. Cuando le preguntaron por el vestuario y que quería lograr en la película, contestó “al principio lleva puestas muchas cosas: una chaqueta, esas botas, el sombrero, todo muy cargado. En cada estilismo sucesivo comienzas a verle adoptar la dirección de “menos es más”. Para el final, un look muy sencillo: pura sofisticación”. Para Vance la diferencia entre un diseñador de ropa y un diseñador de vestuario está en que el primero te viste con su visión, para que la ropa llame la atención, y el segundo crea una persona.

Sin duda el guion no es la única manera de contar una historia dentro de las películas. El vestuario es una manera sutil, o bastante notoria, de enseñar los sentimientos y las etapas de un personaje. Siempre existirá la influencia entre el cine y la moda, en donde el cine se verá reflejado en las pasarelas y en el fast-fashion, al igual que veremos las tendencias de la moda en la pantalla grande. 

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