Se acerca #Halloween y repasamos el vestuario de algunas de las películas icónicas de estas fechas.

Sleepy Hollow

Uno de los principios básicos del diseño de vestuario es que debe ser coherente con las trama que se desarrolla y por supuesto, debe combinarse bien con la escenografía y la fotografía. Trabajar con un cineasta que tiene una visión y un estilo específicos, únicos y extraños, hace que esto sea más difícil. Un cineasta, como Tim Burton, tal vez.

Todos los componentes del encuadre deben funcionar en conjunto para establecer el diseño distintivo de Burton. Quizá esto explique por qué trabaja frecuentemente con expertos particulares, como Colleen Atwood.

Cada una de sus películas respiran una estética visual muy concreta, como es el caso de Sleepy Hollow, un film prácticamente monocromático donde se enfatizan los elementos surrealistas de la trama y claramente esto repercute en el diseño del vestuario. Al utilizar este tipo de cinematografía, los trajes deben enfatizar la textura, la forma y el patrón, mientras que esencialmente, en este caso, se ignora el factor más crucial de cualquier diseño: el color.

The Rocky Horror Picture Show

El país de los sueños más glamuroso podría considerarse The Rocky Horror Picture Show. Tim Curry en el papel del Dr. Frank-N-Furter, que se quita dramáticamente la capa de Drácula para dejar al descubierto un corsé de lentejuelas, un collar de perlas y medias de rejilla, ofrece una de las presentaciones de personajes más famosas de la historia.

Sue Blane, la diseñadora de vestuario y ganadora de varios Óscars, explicó que algunos de los trajes de la película se habían utilizado originalmente en la producción teatral. El tanque y el maniquí utilizados para el nacimiento de Rocky aparecieron originalmente en La venganza de Frankenstein (1958). Estas referencias a producciones anteriores, además de reducir costes, aumentaron el estatus de culto de la película. 

Coraline

La confección de ropa en miniatura exige una serie de habilidades totalmente diferentes a las de diseñar pequeños trajes para modelos de personajes que deben doblarse, sentarse y correr cuadro a cuadro. Prendas que deben estar cuidadas al más mínimo detalle al mostrarse en primer plano en una pantalla de cine, mostrando todas sus características. Es por eso que Deborah Cook pasó horas diseñando cada detalle para que la gabardina amarilla que necesita Coraline, colgase orgánicamente de una estructura en forma de ramita de la marioneta. En este caso no bastaba con coser un abrigo extremadamente pequeño; el atuendo también tenía que tener peso y cables.

“El traje debe ser a la vez duro y flexible para que el animador pueda moverlo durante la toma. Para que parezca que hay un movimiento fluido en los 24 fotogramas por segundo que rodamos, debe permanecer fijo”, comentaba Cook.

Drácula, de Bram Stoker

Coppola declaró desde el principio que «el vestuario será el escenario» debido al ajustado presupuesto, y para ello seleccionó a Eiko Ishioka, directora de arte y artista visual. Elección que sorprendió bastante en el momento, ya que Ishioka no tenía experiencia previa en el diseño de vestuario para grandes películas y nunca había visto una película de vampiros.

Combinó elementos culturales orientales y occidentales para crear trajes que sugerían confección en Alta Costura, vestimenta de superhéroe y ropa formal tradicional japonesa. En esta ocasión la fuente de inspiración era totalmente variada: desde insectos y reptiles, hasta armadillos y glóbulos rojos. Mientras que Lucy, una de las novias de Drácula, llevaba una prenda con gola inspirada en un lagarto de cuello australiano, la camisa de fuerza de Renfield se asemeja al vientre de una lombriz. Todo su trabajo obtuvo sus frutos cuando fue galardonada con el Óscar al mejor vestuario.

It

Pennywise, la versión de Andy Muschietti de It de Stephen King, propuso un nuevo diseño para su villano. El traje estaba diseñado para insinuar un estilo antiguo y transmitir una sensación inquietante con cada detalle. 

Su diseñadora de vestuario, ganadora del Emmy, Janie Bryant explicó que que para el plisado se utilizó un plisado Fortuny, que le da un aspecto de crepé. Los isabelinos no empleaban este método, por eso es diferente. El producto es más puro y orgánico, es flexible y de naturaleza extravagante. Dos de los cuellos habituales en la época isabelina eran la gola y el bigote, pero no se traducen directamente. “Hay casi una cualidad de muñeca en el disfraz. Los pantalones cortos, la cintura alta de la chaqueta y el ajuste del traje son elementos muy importantes. Le da al personaje una cualidad infantil”.

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